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Recursos Perdidos

23 febrero, 2009

Autor: Sociedad Landazuri
Fuente: El Correo Digital, 23 de Febrero de 2009

De la mano del enoturismo, las localidades riojano-alavesas han tenido un gran auge económico, del que se benefician, sobre todo, el comercio y la hostelería. Así, en los últimos años han surgido exclusivos e innovadores hoteles, como los afamados de Marqués de Riscal (diseñado por Frank Gehry) en Elciego, o el Villa de Laguardia, ubicado a las afueras de la localidad. La tradición se ha fundido con la innovación, posibilitando la oferta de un producto de altísima calidad: la comarca de La Rioja Alavesa en sí misma, con el vino, sus bodegas, sus recursos hosteleros y. su riquísimo patrimonio natural y cultural como principales referentes activos.

Sin embargo, hay un gran olvidado que todavía no ha despertado un interés suficiente como reclamo turístico de primer orden: el patrimonio arqueológico de la comarca. Muchos de los yacimientos y elementos arqueológicos riojano-alaveses son de una calidad excepcional. Excavados desde hace decenas de años, permanecen fuera de los circuitos de promoción y puesta en valor, situación ésta desgraciadamente repetida en buena parte del resto del territorio alavés. Pero, ¿por qué tantos años de pasividad e inmovilismo en unos recursos formidables y potentísimos para la generación de riqueza económica a través del turismo?

Allá por el año 1998 fue excavado un yacimiento romano en las afueras de Laguardia, a escasos 500 metros de sus murallas y en el contexto de unas obras de mejora de la carretera de Logroño en su intersección con las de Elciego y Lapuebla de Labarca. Esa intervención posibilitó el descubrimiento del único horno romano completo de todo Vasconia, una rareza artesano-industrial de alfar de la civilización romana que ha sobrevivido casi 2.000 años. Casi todo el yacimiento fue destruido por la obra de infraestructura, que entonces no lo tuvo en cuenta, hecho inconcebible en cualquier país europeo avanzado. Por desgracia, los responsables técnicos forales no apoyaron la permanencia íntegra de las estructuras excavadas y tan sólo fue respetado el horno de alfar romano. En la actualidad se encuentra olvidado por el paso del tiempo y oculto a la vista en la rotonda del cruce de carreteras citado. Lo más penoso de todo, y que demuestra la falta de miras de quienes han tenido responsabilidades en la gestión del patrimonio arqueológico alavés, en las últimas décadas, es que a escasos metros de esa rotonda que oculta ese singular bien patrimonial, pocos años después fue construido uno de los complejos hoteleros más importantes de la villa alavesa, el ya citado Hotel Villa de Laguardia.

Es de esperar que este tipo de situaciones sean evitadas y corregidas en los años venideros. El fértil patrimonio arqueológico alavés ha de revalorizarse y para ello, nadie mejor que el actual equipo foral, con su titular, Lorena López de Lacalle al frente, que en las últimas semanas ha dado muestras de acierto en la resolución de problemas arqueológicos complejos y enquistados. La Sociedad Landázuri, sin duda, le anima y apoya en la defensa, fomento y difusión del patrimonio.

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