LA RIOJA ALAVESA REPRESENTADA EN LAS SALAS DE EXPOSICIÓN PERMANENTE DEL BIBAT

Publicado originalmente en la revista Berberana, nº 152, Junio de 2000. Agradecemos a la dirección de la revista su amabilidad al permitirnos reproducir el artículo.

El día 26 del pasado mes de marzo se inauguró oficialmente el Museo Bibat, unión del Museo del Naipe y el de Arqueología, el primero en el Palacio de Bendaña, recientemente remodelado, y el segundo en un nuevo edificio obra del prestigioso arquitecto navarro Javier Mangado. El conjunto está situado en la calle Cuchillería, nº 54, de Vitoria-Gasteiz. Como parte del equipo humano que trabajó en el inventariado y selección de las piezas quedamos gratamente sorprendidos por la gran cantidad de ellas que proceden de yacimientos de la Rioja Alavesa. Para seguir un orden cronológico, comenzamos por la sala de Prehistoria, en la planta primera, y ya en la vitrina 4, dedicada al Neolítico tanto en cuevas como en contextos funerarios, podemos observar algunas piezas de sílex utilizadas como dientes de hoz, elementos óseos y fragmentos cerámicos con decoración impresa procedentes del dólmen de La Chabola de la Hechicera y de la cueva de Los Husos, en Elvillar, así como varias puntas de flecha de sílex y otros intrumentos líticos, óseos y fragmentos de cerámica cardial procedentes de la cueva de Peñalarga, en Cripán. De ambos abrigos de la Sierra de Cantabria se exponen igualmente objetos del periodo calcolítico y el inicio de la Edad del Bronce, entre las vitrinas 5 y 9, como puntas de flecha, de hueso y cobre, un puñal de este mismo metal y punzones de hueso de Los Husos y otros elementos óseos de Peñalarga. Pero predominan los objetos recuperados de los principales dólmenes, como el de San Martín, en Laguardia, de donde proceden algunos botones y cuentas de hueso, ídolos-espátula del mismo material, hachas pulimentadas, láminas de sílex y un puñal de cobre. Del dolmen de Los Llanos, en Cripán, destacamos un brazal lítico de arquero, otro ídolo-espátula de hueso, un hacha pulimentada y cuentas de collar líticas y de hueso. Están expuestos también dos vasos campaniformes de los dólmenes de El Sotillo, en Laguardia, y del de La Chabola de La Hechicera, en Elvillar, además de puntas de flecha de sílex y cuentas de collar de ambos monumentos megalíticos. No podemos dejar de mencionar las excepcionales piezas que pueden observarse en la vitrina 9 procedentes San Juan Ante Portan Latinam, en Laguardia, como dos colgantes trabajados en sendas defensas de jabalí y cuentas de collar realizadas sobre conchas perforadas o material lítico. Entre las puntas de flecha de silex de este yacimiento expuestas destaca la alojada junto a la base del cráneo de un individuo que sobrevivió a la herida y fue recubierta por el propio tejido óseo de esta persona. Subiendo a la planta 2 hacemos un recorrido por la Edad del Hierro, desde su inicio hace unos 2.800 años hasta casi el cambio de era, donde el poblado y la necrópolis de La Hoya, en Laguardia, tienen un protagonismo especial. En las dos primeras vitrinas, dedicadas a la vida doméstica, encontramos numerosos elementos de la vida cotidiana, como recipientes cerámicos de todo tipo, fabricados a mano, a torno lento o rápido, dependiendo de si pertenecen a los comienzos de esta era o ya a la época celtibérica. Por supuesto todo tipo de herramientas de hierro, desde hoces y cuchillos a llares, un bieldo y una reja de arado, un molino circular de piedra y dos bocados de caballo, uno en hierro y otro en hueso. Destacamos, sobretodo, un rastrillo fabricado sobre asta de ciervo. Objetos de la vestimenta y el adorno personal, el comercio, el ocio, del trabajo del metal y la arcilla, así como del equipamiento guerrero también procedentes de La Hoya tienen cabida en las tres siguientes vitrinas, donde se exponen cuentas de collar de hueso, colgantes, campanillas, pulseras y fíbulas de bronce, alfileres y agujas de bronce y hierro… Hay varios ejemplos de recipientes cerámicos de distintas formas y motivos decorativos entre los cuales se incluye como excepción, un fragmento de borde con decoración pintada de Las Pilas del Camino de Logroño, en Laguardia. Encontramos silbatos fabricados sobre asta de ciervo, fusayolas, bolas de barro y de piedra pulimentada. Y junto a las diferentes herramientas de hierro se exponen también todo tipo de pertrechos como puntas de lanza, umbos de escudo, puñales, vainas y tahalíes profusamente decorados. La vitrina 6 presenta al visitante magníficos ejemplos de amuletos y elementos de culto entre los que destacan, como venimos diciendo, los procedentes del poblado y la necrópolis de La Hoya, en Laguardia. Destacamos el “signa beritum” o cetro de bronce y hierro con decoración gallonada y rematado con dos cabezas de caballo, los dos exvotos cerámicos con forma de pie, las pulseras serpentiformes, el colgante antropomorfo y el “sympulum” ritual, todos de bronce, así como la ya famosa representación en hierro de una serpiente. En el resto de vitrinas de esta planta, dedicadas a los ajuares funerarios, también principalmente de La Hoya, podemos observar una pequeña olla o urna de cerámica y, entre otros objetos de adorno personal, bellísimas colecciones de fíbulas de bronce de todo tipo: anulares, de pie vuelto y rematado en disco o torrecilla, del tipo de “la tenne”…junto a elementos del equipamiento guerrero como puntas de lanza y de venablo, puñales y umbos de escudo de hierro, así como espectaculares tahalíes y vainas de puñal con decoraciones de damasquinados en oro y plata que denotan un gran perfeccionamiento en los trabajos de orfebrería. Elementos que se concentran en la vitrina dedicada a la Elite Guerrera sobre la propia silueta de un guerrero. Para finalizar, la planta tercera nos ofrece un paseo por la época romana y la Edad Media, donde también se exponen objetos procedentes de distintos yacimientos riojano alaveses. De los primeros cinco siglos de nuestra era comparten espacio con piezas de Iruña-Veleia, Arkaia o Mariturri, entre otros. En la vitrina 1 hay varios elementos constructivos, tejas y ladrillos de “suspensura”, del Castro de Buradón, en Salinillas de Buradón, y de Las Pilas del Camino de Logroño, en Laguardia, de donde también procede un compás de hierro. En la segunda vitrina se exponen dos fichas de juego también de Las Pilas del Camino de Logroño y, dentro del ámbito doméstico y personal, en la cuarta y quinta vitrinas, podemos ver un cuchillo procedente de El Cerrado, una lucerna de “sigillata” de Las Pilas del Camino de Logroño, ambos en Laguardia, una “sítula” o asa de caldero de hierro con decoración antropomorfa hallada en Los Monolitos, en Assa-Lanciego, terminando con un “acus crinalis” o aguja en hueso para recoger el cabello, también de Las Pilas del Camino de Logroño. Ya en la zona dedicada a la Edad Media, en la vitrina 3, referente a las aldeas altomedievales, están expuestos un jarro y un cántaro de La Llana y una olla de La Estacada, ambos en Labastida, así como una aguja de hueso procedente de la Calle Páganos, nº 84, en el Casco Histórico de Laguardia. En la vitrina 4 podemos observar dos anillos de plata y uno de bronce del Castro de Buradón, en Salinillas de Buradón, y uno de los cálices de pelte recuperados de la Ermita del Santo Cristo de Labastida. Una orza de cerámica procedente de la calle Rúa mayor de Peralta, nº 1, en el Casco Histórico de Laguardia se expone junto a piezas procedentes de la Catedral de Santa María de Vitoria y otros puntos de su Casco Histórico en la vitrina 5, dedicada al mundo de las villas medievales. Esperamos que este texto, necesariamente abigarrado por el ansia de contar muchas cosas en un breve espacio, sirva para animar a los vecinos de las distintas localidades de La Rioja Alavesa a visitar este complejo museístico que es el Bibat y, por supuesto, agradecemos a esta revista la posibilidad de darlo a conocer. Texto

F. Javier Ajamil Baños y Etor Telleria Sarriegi

(javier.ajamil@ondarebabesa.com)(etor.telleria@ondarebabesa.com)


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