Cabaña de La Mesta en el P.N. de Valderejo

En busca de la vieja cabaña de la Mesta

Once jóvenes voluntarios realizan labores de restauración de una casa de pastores en Valderejo

29.08.11 – 02:38 –

La vallisoletana Miriam Sánchez es uno de los once jóvenes voluntarios que estos días participan en las excavaciones arqueológicas del parque natural de Valderejo. «Todo va perfecto», dice la pucelana, impactada por el marco natural en el que trata de recuperar cabañas de pastores del siglo XVIII. «El entorno es precioso», comenta mientras señala a su alrededor. Ella y sus colegas llevan ya días subiendo a diario por la senda del río Purón-Coronas y por la de Lerón hasta dar con el yacimiento. «Tiene unas vistas que dan gusto», reconoce la joven. Allí, a unos 300 metros se yergue imponente un menhir de 5.000 años que ha sido recientemente reconstruido y que mide 3,75 metros y pesa alrededor de 1.300 kilos.
A Miriam y a otros dos compañeros les ha tocado excavar la parte exterior de la morada de los pastores. A otros, el interior del círculo de piedras que forma la cabaña. Y otros cuatro presencian una demostración de talla de sílex de la mano de una experta en el tema de la UPV. De los once voluntarios, tres son de Torduera, un pueblo situado en la provincia de Barcelona; dos de Valladolid; uno de Jaén y otro de Valencia. El resto, del País Vasco (Mendaro, Amurrio, Basauri y Portugalete). Tienen entre 18 y 30 años y participan en un campo de trabajo organizado por la Diputación alavesa y la Obra Social de La Caixa.
«No es la primera vez que tengo una experiencia de arqueología porque estudié Historia. En otro proyecto que estuve la excavación era prehistórica. En esta es diferente, cambia bastante el sistema, porque hablamos del siglo XVIII», recuerda Miriam Sánchez.
Rafa Varón, arqueólogo de Ondare Babesa, empresa dedicada a la arqueología y documentación y que dirige este campo de trabajo, le echa un cable. «Cuando llegamos, esto era sólo un montón de escombros, pero poco a poco va cogiendo forma. La cabaña no debía de ser muy alta», describe. «Los pastores de la Mesta que bajaban hacia la meseta castellana debieron encontrar este lugar, idóneo para traer a sus 9.000 cabezas. Establecieron una serie de cabañas. Esta es una de ellas», cuenta Varón.
Órgano y quesos
Pero no todo es trabajo en este campo, también hay tiempo para el disfrute y eso que los chicos han resultado ser «poco fiesteros», dice Haizea Quintas, coordinadora de la empresa socio-cultural Keima Animazio. Prefieren, asegura, las actividades culturales.
«El otro día fuimos a Bóveda. Nos encontramos un señor muy majo que nos enseñó el pueblo. También la iglesia y nos toco varias canciones en un órgano. Fue una visita muy curiosa», recuerda emocionada Miriam.
Taller de quesos o de grafitis, excursiones vespertinas a las piscinas de los pueblos de Valparaíso o Sobrón, rutas guiadas por Vitoria o montar a caballo son algunas de las actividades que les han programado para estos quince días. Y los voluntarios aprovechan minuto a minuto. «Les planteamos salir a bailar una noche de estas, además ahora que son fiestas en algunos de los pueblos de la zona. Para nuestra sorpresa, dijeron que no», cuenta Laura Morenos, responsable de la empresa Keima.

«Aprenden a trabajar el sílex como antes se hacía»

El mismo campo de trabajo incluye un taller en el que los jóvenes fabrican sus propias herramientas prehistóricas 

29.08.11 – 02:33 – 

El ser humano ha fabricado herramientas de piedra tallada desde los tiempos de la Edad de Hielo. Maite García Rojas, becaria predoctoral de la Universidad del País Vasco, enseña alguna de las técnicas que se utilizaban a cuatro de los once jóvenes voluntarios. Este taller complementa la lista de actividades relacionadas con la arqueología.
«Lo que estamos haciendo fabricar las herramientas prehistóricas, concretamente la utilización del silex en el Paleolítico. Aprendemos a trabajar como antes lo hacían», cuenta con un delantal de cuero sobre la rodilla mientras golpea con un asta de ciervo un trozo de piedra que poco a poco va cogiendo forma. « Las herramientas utilizadas para trabajar el silex han sido los cantos de río, asta de ciervo y madera de boj. Cada unos tiene unas características particulares y lo más seguro que se haya utilizado en momentos de la prehistoria diferentes», afirma.
Esta experta en arte de trabajar el sílex realiza varias demostraciones a la vez que explica. «Hay que dar el golpe exacto», recomienda. El resultado una especie ‘cuchillo’ bien afilado. Tanto que alguna alumna que otra se han cortado. «No sólo se llevan el recuerdo de la piedra tallada», dice entre risas la experta.

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