REURBANIZACIÓN DE DISTINTAS CALLES DEL BARRIO DE AQUENDE, CONJUNTO HISTÓRICO DE MIRANDA DE EBRO (BURGOS)

La Reurbanización de las calles Real Aquende, De la Fuente, San Francisco y de la Independencia, en Conjunto Histórico de la Villa de Miranda de Ebro, ha ido ofreciendo, en sus dos fases de trabajo, interesantes resultados en lo que a Patrimonio Arqueológico se refiere.
El barrio de Aquende de Miranda de Ebro está situado sobre un hombro de la orilla derecha del río Ebro, ocupando una posición fundamental en el paso de este río entre las actuales comunidades autónomas de el País Vasco y Castilla y León, con lo que su importancia histórica y geográfica se hace patente.
En su desarrollo histórico entran en juego, en la Edad Media, la concesión de un amplio fuero, en torno al año 1099, que le otorga la construcción de una muralla que rodea los dos barrios en que el Ebro divide a la Villa. Además, el desarrollo pleno medieval trae consigo la instalación de una infraestructura hidráulica de gran magnitud, pero poco estudiada, como el Cauce del Oroncillo, que recorre una distancia de unos 6 kilómetros a nivel, trayendo agua de este río para abastecer los molinos de la Villa Medieval y servir de foso a a una buena parte de este barrio; con el paso del tiempo, abastecerá de agua al Castillo, facilitará la obtención de luz eléctrica, y moverá las máquinas de algunos ingenios instalados en su entorno -fábricas de harina- y, tanto antaño como en la actualidad, abastece de agua a las huertas que rodean al Cerro de La Picota y que llegan hasta la barriada de San Juan del Monte.
El paso de Villa a Ciudad, en 1907, se verá acompañado de la instalación de infraestructuras, entre las que se encontrarán las canalizaciones de aguas sucias que se producían en esta zona del barrio.
A pesar de que el subsuelo de la antigua Villa presenta un alto grado de alteración hemos podido constatar, al menos, parte de los restos que hemos enunciado más arriba.
Si empezamos por los más antiguos tenemos que se ha podido constatar la existencia de una esquina de la muralla medieval, quizá la primera muralla de la Villa, en la confluencia de las Calles Independencia y Tenerías, en las que se tenía noticia de la existencia de una puerta, la de El Valle, que seguía la orilla derecha del Ebro hacía La Rioja.
Lo cierto es que los restos  recuperados estaban ciertamente dañados, pero todavía conservaban una buena parte de su antigua prestancia y poderío. La sensibilidad de la dirección de obra y de la empresa constructora encontró una solución para no afectar estos restos, desviando levemente la nueva red de tuberías y protegiendo los restos.
Además, y por sugerencia nuestra, se marcó sobre el nuevo pavimento, la traza de esta importante estructura y se instaló una placa indicando su presencia, generando así un nuevo punto de interés cultural en el espacio histórico de la Villa.
Vista general de los restos identificados como muralla medieval en su lienzo interno. Se pueden apreciar las afecciones recientes, y el paso de la nueva tubería. (c) ONDARE BABESA, S.L.

Giro de la muralla, hacia la C/Tenerías. En su entorno se encontraría la puerta de El Valle.
(c) ONDARE BABESA, S.L.

Esquina interna de la muralla. (c) ONDARE BABESA, S.L.

Placa que marca la situación de la muralla, situada sobre el suelo de la C/Independencia.
(c) ONDARE BABESA, S.L.
El Cauce del Oroncillo, hoy todavía activo, tuvo un importante desarrollo arquitectónico en cuanto había que superarlo para acceder a la Villa y luego a la Ciudad. Este problema se solventó con la construcción de un puente amplio, soterrando el curso de agua, para permitir el paso por la puerta de Barribozoo en lo alto del Pecho de la Carnicería. Aunque la obra, en principio, podía afectar de manera irremediable este elemento patrimonial, se optó por una solución técnica que aliviase su deterioro.
Vista interior del Cauce del Oroncillo. El agua circula dentro de el tubo que se ve en la imagen. Su estructura es magnifica, realizada a base de sillares de gran calidad. (c) ONDARE BABESA, S.L.
El tercer elemento detectado, tan interesante como los anteriores, es la red de aguas residuales, quizá construida en el tránsito de los siglos XIX al XX, y que circulan por el centro de las calles controladas, y que conectarían aguas abajo del Ebro, aunque en el entorno urbano, cruzando incluso bajo la Plaza de España, origen de algunas tradiciones orales del barrio.
Su construcción recuerda a otros monumentos antiguos, por sus técnicas constructivas y por sus dimensiones, que permitían, aunque de manera incómoda, el trabajo en su interior en caso de que se embozasen.
Estructura de la red de aguas residuales: suelo de losa, paredes de mampuestos, y conexión de bajantes con las casas de la C/La Fuente, algunas en uso hasta hace poco tiempo. (c) ONDARE BABESA, S.L.

Atarjea con la cubierta conservada, en la C/Real Aquende. (c) ONDARE BABESA, S.L.

Si quieres profundizar más en las actuaciones realizadas, no tienes más que pinchar aquí y aquí para obtener los informes técnicos.

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