EL CANTO DE DORDÓNIZ EN EL MUSEO BIBAT MUSEOA

Portada de el folleto dedicada a El Canto de Dordóniz
El pasado día 8 de febrero de 2016 tuvimos la oportunidad de
presentar, junto a la Diputada Foral de Euskera, Cultura y Deportes, Igone Martínez de Luna, la
Directora del Museo de San Telmo de Donostia-San Sebastián, Susana Soto, el Jefe del
Servicio de Museos de la DFA, Félix López, y el presidente de la Junta Administrativa de Dordóniz, José Garay, una pieza muy singular conocida como El Canto. El acto tuvo lugar en la sala de conferencias del Museo BIBAT Museoa de Vitoria-Gasteiz.
De izq. a der.: José Garay, Félix López, Igone Martínez de Luna, Carmen Soto y Rafa Varón
La presentación en rueda de prensa no estuvo exenta de momentos muy interesantes, desde el largo pero cordial proceso de localización y traslado de la pieza desde Donostia a Vitoria-Gasteiz, hasta las anécdotas y leyendas en torno a El Canto que nos transmitieron desde la Junta Administrativa de Dordóniz. También contamos con las siempre inteligentes y pertinentes observaciones y preguntas de Armando Llanos y de José Ignacio Vegas, siempre atentos al Patrimonio arqueológico alavés.
En virtud de un acuerdo entre la DFA y el Museo de San
Telmo, propietario de El Canto, este se va a exponer en un lugar privilegiado
del BIBAT, al menos, durante los próximos cinco años.
Nuestro trabajo en la llegada de esta pieza ha consistido en
la redacción de un breve estudio que intentase contextualizar este elemento y
que, en tono de alta divulgación, sirviese para confeccionar un folleto para
las personas que visiten el BIBAT y se acerquen a este monolito.
El propio Museo BIBAT Museoa ha subido a internet la versióndigital del folleto, del que os hemos hecho capturas de pantalla para completar
esta entrada de nuestro blog. Nos hemos apropiado, obviamente, del trabajo de
los colegas que han hecho fotos, cartografías e ilustraciones, que figuran en
los créditos del políptico y que es evidente que han hecho un fantástico
trabajo para conseguir que se entienda mejor la pieza. A ellas y ellos va
nuestro agradecimiento, no podéis dejar de ver los créditos al final de esta entrada.
De paso, os enlazamos desde aquí para que podáis acceder a la
página de publicaciones del BIBAT. 
Desglosamos, a continuación, nuestra propia aportación,  muy mejorada por los fondos gráficos del folleto.
Portada interior del folleto
1. HISTORIA RECIENTE DE EL CANTO.
El Canto de Dordóniz procede de esta localidad. Se encuentra
situada en el Condado de Treviño, muy cerca de la capital del enclave. La pieza
estaba colocada en posición vertical junto a un antiguo camino, próxima a la
población. Estaba, por tanto, en un lugar preeminente desde el que se
controlaban las idas y venidas de las personas que circulaban por este entorno.
El Canto, en su última ubicación en las cercanías de Dordóniz
Gracias al erudito e investigador treviñes DeograciasEstavillo, nacido en Dordóniz a finales del siglo XIX, sabemos dónde se
encontraba. Además conocemos por él que los vecinos eran quiénes lo llamaban
así, El Canto, y también “Piedra Lengua”. Estavillo dejo escrito que sobre esta
piedra se tejieron algunas tradiciones locales, lo que nos habla de su
importancia para las gentes del lugar.
El Canto fue extraído de su penúltima ubicación por un
anticuario y trasladado a su tienda. Fue adquirido por el Museo de San Telmo y
trasladado a Donostia-San Sebastián en octubre de 1966, dónde fue expuesto al
público.
2. DESCRIPCIÓN DE LA PIEZA.
Destaca por su gran tamaño, con unas medidas de 2,36 metros
de alto, por 80 centímetros de ancho y 17 cms de espesor. Está realizada sobre
un bloque calizo, probablemente extraído de alguna cantera cercana. Se le ha
estimado un peso de 750 kilogramos.
Dibujo y medidas de el anverso de El Canto
Se ha trabajado la piedra hasta conseguir un paralelepípedo
en el que se han decorado su anverso y reverso. En el primero se ha rehundido
el fondo, dejando en relieve un marco rectangular por el exterior del campo y
desarrollando una figura humana, vestida con una túnica corta, en la que
destacan los largos brazos doblados sobre los codos y levantados al cielo, con
las palmas mirando al espectador.
Su cabeza es redondeada, sin que se aprecie cabellera. Se
han marcado, con incisiones sencillas, algunos rasgos faciales, como la boca,
la nariz y los ojos. El reverso de la pieza también presenta decoración. Su fondo
está rehundido, como el anverso, pero se encuentra vacio. No obstante, este
campo estaría recorrido por un borde resaltado, tratado con líneas incisas que
parecen imitar una soga.
La parte inferior de la pieza tiene un fuerte engrosamiento,
actuando a modo de peana sobre la que parece estar el personaje central.
3. LA INCÓGNITA SOBRE SU ORIGEN Y SIGNIFICADO.
Es evidente que, arrancada de su entorno, de su contexto
geográfico, humano y social, histórico en definitiva, esta pieza pierde parte
de su valor en lo que se refiere a enseñarnos sobre el pasado y la mentalidad
de los hombres y mujeres que la idearon, elaboraron y utilizaron de distintas
maneras a lo largo del tiempo.
Ubicación de Dordóniz y posición de El Canto
Aunque su tipología nos recuerda a las laudas funerarias de
época romana, por su tamaño y la posición frontal de su protagonista, su
elaboración parece más reciente. Debemos recordar que estamos en una zona de
representaciones artísticas complejamente esquemáticas, que se datan en torno a
los siglos VI-VIII de nuestra era y se encuentran alojadas en los complejos de
cavidades rupestres existentes en la Montaña Alavesa y Treviño.
Parece evidente que el destino de El Canto fue estar
colocado de pie, quizá con su parte inferior soterrada. Entendemos que estaría
situado en un lugar prominente, quizá en el interior de un edificio.
Aunque la función más sencilla de encajar estaría
relacionada con su uso cultual o religioso, puesto que parece una figura orante,
no podemos descartar otros. 
Por ejemplo, podríamos estar ante un hito que
señalase el límite entre dos comunidades.
En este sentido cabe apuntar que seguimos inmersos en las
dudas que Deogracias Estavillo tuvo al describir la pieza en 1975.
4. EL PROCESO DE RESTAURACIÓN. CONSOLIDANDO EL PASADO PARA
EL FUTURO.
Definitivamente El Canto ha sufrido mucho en su existencia.
La exposición a la intemperie –incluyendo las pedradas infantiles- propició los
desconchados y roturas localizadas por toda la pieza. El traslado a San Telmo
vio la fractura del monolito en dos grandes mitades.
A este malestar se sumaron algunos tratamientos de
consolidación y mantenimiento posteriores. Estos acumularon sobre su superficie
algunos elementos que le eran ajenos, como hierro y cemento que estaban
provocando el efecto contrario al pretendido.
En los últimos años el personal del Museo de San Telmo,
consciente de estos procesos, ha procedido a la retirada cuidadosa de elementos
extraños, a la limpieza de la suciedad superficial y de los microorganismos que
estaban atacando la piedra.
Proceso de rehabilitación de la pieza en el Museo de San Telmo
El objetivo de esta operación es múltiple: se consigue estabilizar la pieza, ponerla en condiciones de exposición al público y garantizar para el futuro la conservación de un objeto como El Canto.
El folleto se cierra con los créditos de quién ha participado en este proceso, a los que habría que añadir a las y los técnicos del Museo BIBAT Museoa.

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